¿Y soñar?

Soñar sin sueño, soñar despacio, ajeno a las incertidumbres que aletarga el silencio. Soñar despierto, en pecado … cautiverio. Soñar sin alas para caer en picado al regazo del olvido. Ser fantasma y soñar, indetectable … soñar … solo soñar … soñar despierto … sin más que estas ganas de alcanzar un único sueño … ¿será que es imposible? … Simplemente soñar … soñar sin ti … soñar sin miedo.

 

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Carta

La noche absorbe sus pensamientos en la profundidad de su mente. Su cabeza es un remolino de ideas entrelazadas entre sí … un sinfín de puntos suspensivos. Lentamente se recuesta en la cama y mira hacia el lado vacío que normalmente ocupa ella, ese espacio tan leal a ella … a su forma … olor … a su sonrisa de exquisito diseño … definitivamente esa sonrisa son pequeños toques de electroshock que recorren su cuerpo … esa sonrisa tambalea su mundo bajo sus pies … y de seguro será, o quizás ya sea su perdición …. y muy en el fondo él lo reconoce ingenuamente … pero no la rechaza … todo lo contrario … la acoge … quizás regido por un reflejo masoquista de querer proteger aquello capaz de destrozar en un segundo todas sus defensas … pero es tan bella su sonrisa … como no quererla … amarla … y al final … amarla de nuevo.

Su mirada permanece perdida … recordando los besos de la noche anterior … aún frescos sobre su piel. Esos besos que desnudan sus intenciones y revuelven sus entrañas. Revive en su cabeza la primera vez que beso esos labios, algo circunstancial tal vez, pero definitivamente cortejado el momento por una pequeña dosis de locura y misterio; y detrás de aquel crucigrama arcano ¿cómo descifrar que se volvería adicto a esos besos? Al roce de sus labios … textura … sabor. ¿Cómo descifrar que terminaría preso de ellos? Lentamente se incorpora, busca detenidamente un lápiz y una hoja donde plasmar las ideas que inundan su mente. Al fin encuentra lo que buscaba y retorna a la cama, donde a pesar de estar tan lejos de ella, allí, justo allí, la siente tan cerca … casi como si estuviese acostada a su lado. Se dispone a escribir pero por dónde empezar. Le encanta su piel, eso lo tiene claro … tan suave y delicada … tan merecedora de esas oleadas de besos que aprovecha para desparramar sobre ella. Que decir de sus ojos, su mirada … tan diferente y profunda … hermosa … única … misteriosa … toda una galaxia escondida en ella, plasmando una evidencia indiscutible de que hay más que vida en ella … hay fuerza, fuego, luz … un raudal de combinaciones capaz de atravesar su atmosfera hasta el corazón … y sin preguntar … hacerlo suyo.

Se remueve un poco para acomodar sus pensamientos y justo en ese instante descubre que su cama es más traicionera de lo que pensaba … justo ahí en una esquina reserva un pequeño espacio para un pelo extraviado … un pelo inconfundible, pues pertenece a ella … a esa larga cabellera rubia al estilo princesa de cuentos de hadas que lo cautiva. La noche avanza, el lápiz zigzaguea sobre el papel sin trazar palabra. Sus ojos recorren cada tramo de la hoja en blanco, cada pensamiento escrito con letra invisible, no obstante comprende que aunque no ha escrito nada cada palabra queda grabada sobre él y sin pensarlo mas empieza la escritura:

“Que irónica es esta vida mi amor. Tengo tantas cosas para decir de ti y al final … termino callando. Tengo tantas cosas para esconder de ti pero cuando estás … termino entregándolo todo. Tengo tanta vida por delante y al final … es tan poca para compartirla contigo. Tengo tantas razones para amarte y al final … no te amo por ninguna de ellas. Te amo porque sí, aunque ‘porque sí’ no sea una respuesta. Te amo porque respiro aunque respire para vivir. Te amo porque hay luz aunque haya luz cada día. Te amo porque te amo y al final del día solo me queda claro una cosa: te amo hoy más de lo que te amé ayer … pero menos … definitivamente menos … de lo que te amaré mañana”

Recuerda

Cuando tus labios se pierdan en el aroma febril de un silencio.

Recuerda, desde el otro extremo del silencio yo te seguiré amando.

Cuando tus ojos se pierdan en un amanecer desfallecido.

Recuerda, hace unos pocos segundos yo te estuve soñando.

Cuando tus manos no me encuentren en la oscuridad de la noche.

Recuerda, no me ido, siempre estaré a tu lado.

Cuando no encuentres la luz detrás del horizonte.

Recuerda, hay mas luces escondidas y rodeadas de misterios.

Cuando tu piel se desgaste con el paso del tiempo.

Recuerda, nuestro amor no se marchita, es mucho más que eso.

Cuando tu cuerpo se deforme albergando un pequeño fruto.

Recuerda, el mundo es nuestro y es maravilloso compartirlo contigo.

Hola II …

despedidaSe cierra la puerta … él se queda allí … parado … inmóvil … observando detenidamente la puerta que se ha cerrado a sus espaldas, sus pensamientos hacen nudos en sus fantasías … remolinos entrecortados en sus sueños. Lentamente mira la puerta descubriendo a trazos como su futuro va siendo parte de un pasado … se queda perdido … inconsciente … pero su mirada no se despega de la puerta … la mira pausadamente … se pregunta si quizás ella se siente igual … si quizás ella se encuentra detrás de la puerta mirándola fijamente igual que él … perdida … desorientada. Su cabeza es una horda de ideas, la siguiente más desatinada que la anterior, pero ahí se mantiene elaborando planes estratégicos para alcanzar una atmósfera marchita de luz … un solsticio de verano. Se queda esperando a que se abra la puerta y encontrarla a ella … riendo … mirándolo … dispuesto cada detalle en su cabeza tan minuciosamente que no hay otro desenlace posible que no sea un beso:

– Hola – dice ella

– Hola – dice él – Hol … – y su frase queda a medio acabar sorprendido por esos labios que ama tanto

Un ruido lo saca de sus pensamientos y lo devuelve a la realidad, la puerta sigue cerrada y ya el tiempo le recuerda que debe seguir, que no puede seguir esperando y emprende lentamente su largo camino…

Del otro lado de la puerta está ella … recostada a sus cristales tratando de ver a través de ellos si él sigue ahí … entre lágrimas y desacatos se queda detrás de la puerta pendiente por él … pero no se atreve … no se atreve a abrirla … de cierta forma le consuela saber que justo a solo unos pasos le puede encontrar y se queda allí … observando … respirando …

De repente lo siente … lo siente caminar … avanzar … y le da miedo … pero más miedo le da abrir la puerta y quedarse desnuda frente a él … espera … – quizás vuelva – y decide esperar, pasa el tiempo y él no regresa … la angustia se apodera de sus emociones … necesita saber … necesita encontrarlo … y abre con fuerza la puerta … lo busca y lo encuentra … a lo lejos … lo siente muy lejos … grita con todas sus fuerzas … nada … vuelve a gritar más fuerte todavía … más fuerte aún … y al fin lo ve detenerse, voltearse y mirar hacia ella con ojos envueltos en lágrimas … un destello de esperanza late … no es tarde … pero se equivoca … él se alegra de verla … de amarla indefinidamente pero vuelve a voltear … ya es demasiado tarde, no puede deshacer el camino andado.

– Hola – susurra para ella aunque ya no pueda oírlo … y continua caminando …

Ella grita y grita de nuevo, se desploma sobre el suelo, no entiende por qué continua andando … no es demasiado tarde … estaba justo ahí … no puede entenderlo … se seca las lágrimas infructuosamente … levanta su cuerpo más pesado de lo normal … se para firme y lo mira con nuevas lágrimas en sus ojos …

– Hola – susurra para él aunque ya no pueda oírla … y se queda mirándolo …

 

Regalo

hasta-pronto

Le regalo al sol el atardecer, a la luna un planeta, a las estrellas la luz. Le regalo al mar sus mareas, al infinito … ¿Qué le puedo regalar al infinito? Quizás este amor que me desborda … quizás ahí encuentre cobija y resguardo, le regalo la cuota de besos diaria que me quedan … 39 por día para ser exactos … le regalo mis brazos, mis labios, mi cuerpo, mi corazón … sobre todo mi corazón … lo regalo todo. Le regalo al fuego las mentiras, al hielo el recuerdo. Le regalo mis ojos … quizás mis ojos no … quizás los guarde para mí … o no para mí … quizás los guarde … simplemente los guarde … los guarde por ti …